21 de abril de 2014

“Estoy distorsionada. La autónoma, la persona de la que vos te enamoraste, esa mujer omnipotente, de cualidades hermosas, no es la misma. No soy la persona que vos te merecés. No puedo ir a la par tuyo ya, y no es porque no quiera, sino porque me desvié, perdí el rumbo y el ritmo. No voy a hacer que me esperes, quiero que camines, quiero caminar con vos, quiero correr para alcanzarte, quiero hacerlo todo, porque yo puedo, o podía, porque estoy atascada y frustrada con mis intenciones vanas. Sos un ser tan enorme en un mundo tan pequeño para vos, sos una persona tan pura y tan concreta que es difícil no intentar pellizcarme para averiguar si realmente estoy lúcida. Pero me encuentro tan lejos de tu realidad que me da miedo. No te quiero perder, pero tampoco quiero perderme a mí. Necesito empezar de cero y volver a ser quien quiero ser, y no podría soportar que te derrumbes conmigo.”

Dijo ella y bajó la cabeza.
Él repitió la acción y no dijo nada.

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